miércoles, 2 de junio de 2010

Felicidad


Todo era hermoso, como lo hubiese querido en realidad.
Este sueño era algo perturbante pues algo me decía que terminaría pronto. Pero disfrutaría de él mientras durase.
Un bosque florecido, con hermosos colores dados por alfombras de flores de distintos tamaños y olores.
Bajo mis pies una tierra húmeda que refrescaba mi piel y me hacía sentir un aura maravillosa.
Aromas que se quedaban atrapados en mí como hipnotizantes musas que me convencían a seguir recorriendo aquel bosque.
Una primavera perfecta, no recuerdo haber visto animales de ningún tipo en el sueño pero aún así sentía que estaba completo y que allí no hacía falta nada.
Esa cálida brisa, me trajo dulces recuerdos.
No había nadie mas en el sueño pero no me sentía sola.
Todo era perfecto pero por alguna extraña razón aún sentía miedo y no sabía de qué.
Sólo había sonidos de paz y aún así me sentía aturdida.
Había un ambiente con temperatura perfecta y aún así sentía frio dentro de mí.
Todo era tan confuso, solo quería salir de allí.
No me importaba que tan hermoso fuese el sueño, sólo quería volver a mi realidad.
Dónde sabía como manejar mis cosas y tenía el control de mi vida.
Dónde lucharía cada día por hacer mi vida perfecta y en ese camino sería mas feliz de lo que podría imaginar.
¿Que haría yo con un cuadro perfecto cuando no he aprendido nada?
Para mi suerte fue solo un sueño.
Desear tanto esa perfección y esa felicidad, tenerla y ver que no sirve de nada si no se vive el resto me hizo sentirme feliz por lo que vivo día a día.
“Si no se sufre, si no se lucha no se puede ser feliz…”