
Cuando era joven fui volátil y jamás pensé en formar una familia, ni en casarme, ni mucho menos compartir el resto de mi vida con alguien. A quien debía entregarle todo… lo mejor de mi solo para el. Los días transcurrieron tranquilos, es impresionante ver el tiempo pasar de ese modo y luego encontrarte en tu vejez junto a la persona que miraste una vez con ojos de amor y aun lo sigues haciendo. De una manera tan profunda que solo pocos logran encontrar la paz con su alma y con el mundo al conseguir su mitad, al conseguir a esa persona que complementa quien eres y para que sirves. Para comunicarte con el amor de tu vida no hace falta el hablar, ni el mirar, ya a este punto las esencias están tan complementadas que puedo sentir que en este momento esta bien. Aunque no pueda sentir su calor, se que esta bien.
Tener aquel sexto sentido al saber si estaba enfermo, si tenia hambre, si tenia sueño y lo ocultaba, si quería hacer algo especial, si me tenia alguna sorpresa… todo aquello se complementa porque no solo lo siente un integrante de la pareja, esa experiencia es siempre reciproca, siempre tan bella que alcanzas a ver como avanza…
Me hizo feliz siempre que estuvo conmigo, cada segundo fue perfecto y seguro de felicidad. Las miradas fueron la parte mas importante y la que mas disfrute pero ahora ya solo veo sus ojos cerrados.
Cuando usaba sus trajes mas elegantes solo para llevarme a dar un paseo y demostrarme lo especial que soy para el me hizo sentir que naci para tener un lugar en el mundo y mi lugar siempre estuvo con el, oír su voz todos los días me hacia reconocer que vivía por su amor, pero ya no puedo oírlo hablar y pronunciar mi nombre con su característica alegría de tenerme con el.
Saber por completo su menú favorito y hacerlo cada vez mas exquisito para él, para hacerle ver que mi vida se hallaba con el. Saber sus olores favoritos y los que detestaba para colocarme el perfume que a el le volvía loco igual como cuando lo conocí, podría jurar que respiraba muy cerca de mi solo para no perder mi olor. Pero ya su respiración no puedo sentirla porque se ha ido.
Verlo moverse hacia mí y juguetear con sus brazos era siempre un placer, mas que eso, una necesidad. Sentía sus energías a diario solo con ir a consentir al perro que de un modo también se encontraba viejo igual que nosotros pero su corazón seguía siendo joven pues, le seguía dando el mismo uso, al igual que mi amado y yo. Pero ya no veo la agilidad de mi compañero, su vitalidad al desplazarse para buscar mi torso y enredar sus manos en mí. Ahora yace inmóvil en una caja de la que quiero sacarlo con detenida desesperación.
Todos dicen entenderme, otros intentan consolarme pero lo cierto es que ninguno puede sentir el dolor que el amor de tu vida, con quien compartiste hasta lo más mínimo muera de repente y te deje solo en este vacío. Aunque se que a mi no me queda mucho tiempo estoy muy segura de cuanto voy a extrañarle mientras este sin el, después de tantos años se me hace necesaria su
presencia, su amor, su respiración, su calor, definitivamente todo lo que me entregó. Todo su ser para mi y el mío para el.





