jueves, 11 de febrero de 2010

Sueños Reales...



Y allí estaba yo de nuevo, en ese sueño diabólico que mis noches trastornaba.
Era todo aquello que estaba dejando atrás, las experiencias vividas, los sufrimientos pasados, todo eso que me atormentaba no quería salir de mi mente y me encontraba en sueños y me perseguía hasta despertar entre sudor empapada.
Empezaba de una manera hermosa, retazos de mi infancia encapsulados en momentos inolvidables. Seguidos de los comienzos de mi crecimiento como persona y de ahí, mi necesidad de independencia y con ella, los tropiezos que trajo consigo.
Salir de toda aquella rutina que nos exige la podrida sociedad, estaba harta de todo eso, el abandono…
La parte mas agria de mi vida, el abandono. Fue una etapa difícil de comprender y que por alguna extraña razón aun no he podido superar. No es fácil cuando se cuenta con una persona, se depende de ella, se le ama con fuerzas insuperables y de un momento a otro se va… y el saber que no va a volver es un dolor que quema con una potencia extrema, algo con lo que no se puede luchar pues no estamos diseñados para luchar contra nosotros mismos. Ni en contra de nuestros sentimientos, solo podemos amoldarnos a la situación y a los sentimientos que estemos afrontando en esos momentos.
El sueño era el mismo todas las noches, transcurría tranquilo a medida que ya estaba acostumbrada a ese sufrir interno al ver mi pasado frente a mis ojos, completamente perfecto, como un espejo, sin olvidar un solo detalle. Tratando de mantenerme conciente en aquel oscuro sueño todas las noches intentaba hacerme mas fuerte a cada recuerdo a cada trozo amargo de mi pasado que me recordaba quien realmente soy y de donde vengo.
Pero a su vez me hacían sentirme orgullosa de mi misma por haber superado todo aquello y aun tener fuerzas para seguir luchando, mis sueños no eran mas que una ayuda por parte de mi mente para convencerme de terminar de superar todo aquello cuanto me había hecho infeliz alguna vez, mis heridas habían sanado y si, las cicatrices quedaban pero me sentía valiente al mirar las cicatrices de mi corazón porque sobreviví a todo aquello con propiedad y siempre mirando al frente mostrando una sonrisa para todas esas personas que me aman y que dependían de mi.
Pasar por ese tipo de cosas no es sencillo, muchas veces esos sueños se volvían reales, tanto que me asfixiaba, sudaba y lloraba. Pero conforme iba viendo todo tome de esto una buena experiencia para intentar no hacerme mas daño y continuar con todo aprendiendo de esto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario