miércoles, 10 de febrero de 2010



Dulce niña...
Dime que te ha sucedido?
Quien corto tus alas?
Quien te trajo a este infierno para encontrarte conmigo?
Quien hirió tus sentimientos cuando aun eran tiernos?
Quien te ha convertido en esto que eres ahora?
Tu alma calida y hermosa se volvió fría y calculadora.
Con tanta tristeza y abandonos en tu lugar nadie habría aguantado valientemente como lo has hecho tú.
Pequeña, intenta volver a vivir, aun te quedan esperanzas!
Tu reflejo ante un espejo ya no es el mismo que antes,
las marcas de tus experiencias no solo han dejado rastro en tu corazón sino que también se han entrelazado con tu físico arruinando tu perfecta e inocente belleza.

Tu mirada ya no es la misma, en ella se ven reflejados todos aquellos amargos momentos.
Esos, que sin importar lo frágil que eras te hicieron sufrir y transformarte en lo que ahora eres, sin ver que tu dulzura pudo haber sido eterna si no hubiese sido por esas rupturas de tu hermoso ser.

No es lo mismo, quise rescatarte, y no dejarte caer en este vacío en el que estamos los dos ahora y donde pensé que un angel tan puro como tu podría haber llegado alguna vez.

Ahora solo me toca con dolor mirar como vagas por estos oscuros senderos y alimentarme de tu anterior aspecto, aquel que me deslumbrada y el que me hizo creer que la perfección si existía pero lo siento, siento mucho no haber podido salvarte antes, cuando tuve la oportunidad. Pensé que tu inocencia y tu belleza eran eternas, estaba tan cegado con todo aquello que no me di cuenta que ocultabas todo cuanto te sucedía para brindarles a todos los que te miraban una imagen siempre sonriente de ti sin pensar que eso te haría mas daño. Nunca aprendiste a llorar, ni a desahogarte y eso fue lo que te llevo a tu propia destrucción.

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