Miro la luna,
Miro las estrellas
e intento contar cada una de ellas.
Siento la fría y suave brisa del anochecer acariciar mi cabello tal cual como lo hacías tu, ese maravilloso aroma que me entregaba el cielo oscuro esa noche me traía hermosos recuerdos de tu llegada y tu estadía en mi vida, tratando de secar mis lágrimas porque enseguida pensaba en tu partida y en el dolor que me había causado, no me percataba que estaba sola y nadie podía mirarme en ese momento. No habría razones para no dejar escapar mis sentimientos, aquellos que reflejaban mi soledad y mi rencor a tu ausencia.
Mi esencia se había perdido por completo estaba maravillada en como podía haberte amado tanto, pasé el trago amargo de tu adiós y aun así te sigo esperando. Recordaba que para poder dormir tranquila hacía resonar en mi mente esos trozos de voz que dejaste cada vez que te dirigías a mi y con esa dulzura tus palabras llegaban a lo mas profundo de mi dándome apoyo, alientos y ayudándome a seguir, así era todas las noches… mencionaba tu nombre hasta hacerlo inconscientemente, derramar varias lágrimas de desahogo y quedar profundamente dormida como tantas veces lo hice en tus brazos.
Al despertar merodeaban en mi mente los sueños de esa noche con volver a verte y sentir tu cálida presencia de nuevo y solo en eso pensaba mientras transcurría mi vacío día. Sintiendo que eras completamente necesario en mi a pesar de que todo a mi alrededor continuaba perfectamente normal. Todo seguía igual, lloraba en mis adentros extrañándote cada día más, pero dándome valentía a mi misma con esperanzas de volver a verte y conformarme con cada noche escuchar tu voz, ver tus fotos y soñar contigo.
Tenia que seguir, me parecía absurdamente injusto defraudarte, pues siempre quisiste verme triunfar y no creo que hayas cambiado de parecer, soy fuerte y se que algún día superaré este inmenso vacío que me atrapa. Porque aunque todo luzca bien no siempre me siento así, me hace falta un pedazo, un rayo de luz, una palabra, un botón, un paso, una compañía, un abrazo, un regaño sincero, resumiendo todo, me haces falta tu pero ya te fuiste y supongo que debo aprender a vivir con eso y llevarlo oculto pues sin darme cuenta, lastimaba a los que tenía cerca de mi. La actitud que tomaba en ese entonces era nada común, me sentía completamente perdida, sin rumbo, totalmente ida a buscar mis sentimientos que muy lastimados ya estaban.
No estaba dispuesta a hacerle daño a nadie, ni mucho menos seguirme haciendo daño a mí por algo en que nadie tuvo culpa y en que ya nada puedo hacer. Solo espero volver a verte algún día pues todas mis ganas de vivir están impresas en ello.





