domingo, 31 de enero de 2010

Compañía Vacía


Mirando de un lado a otro entre tantas confusiones
intenté buscar una solución viable
ya nada me impulsaba a continuar,
ya nada me hacía gracia
seguir el camino ya no era tan sencillo como cuando mi vida comenzaba y gozaba de fortaleza
cuando el mundo sólo era un bocado
las soluciones se conseguían mucho mas rápido.

Mi alma aguardaba lenta y pacientemente por encontrar esa paz tan deseada,
en ese momento indagué profundamente en mis pensamientos
tratando de conseguir algo que me ayudara
quizás una pista para terminar con esto o continuar como se debe.

Siempre he creido que no se puede estar con una persona que no te valora
pero cuando se está ciegamente enamorado las frustraciones son fuertes
y las habilidades pocas para escapar de aquel amor que te hace indefenso.

Así que tomé esa arma que no sacaba desde hace tiempo de un baúl lleno de polvo
como si fuese un recuerdo de hace muchos años
sólo que ahora, yo le daria vida a ese recuerdo presionando el gatillo.

Pensé por algunos momentos en lo que iba a hacer
llevarme conmigo a mi compañero de cuarto era algo inusual pero recordé aquellas viejas frases de los gansters "Si muero Vienes Conmigo...",
Ésta frase logró sacar en mi una sonrisa burlona y desgastada de la cual me averguenzo.

Mi psicosis era, incluso, tan grande que lograba verme en el espejo de mi vejez
enloquecer tan rápido no era algo que se viera con facilidad en cualquier lugar,
mirar mis ojeras debidamente marcadas como una anciana
me hacía sentir inservible, inutilizada...

Eso me daba una fuerte crisis de celos,
pues en ésta sociedad si no tienes gran físico pues tu intelecto es desechado
y soy de esas personas a las que no les agrada lo plástico...

Sólo dos balas tenía,
sólo dos boletos para salir de este convenio,
sólo dos oportunidades de pagar y cobrar lo hecho en tierra.
Pero no todo era tan fácil
mis manos temblaban como si ya no lo hubiese pensado fríamente
como si él no mereciera esto y yo si.

Entonces me armé de valor
miré fijamente aquel trozo de hierro debidamente armado y cargado,
le dije: sé que me llevarás al infierno pero entonces me iré con él aunque no quiera
coloqué el cañón en su frente y todo se volvió silencio para mi en aquel momento.

Oía gritos en mi mente pero eran mas que gritos, aullidos de intenso dolor
no me sentía culpable, pues había logrado mi cometido
no tenía de que arrepentirme, ya la mitad del trabajo estaba hecho...

Recordé que rezaba mi conciencia,
algo muy dentro de mi me decia que las cosas no iban nada bien
sentía presencias a mi alrededor
había perdido completa e irracionalmente la noción del tiempo
para asi alejarme completamente de la realidad.

Al mirar en aquel espejo que estaba delante de mi noté con máxima preocupación
que quién me veia con desesperada locura,
con sus ojos cargados de agua y de inmenso odio
era ese hermoso angel que de mi ser había nacido
su mirada expresaba temor de mis actos
de quién habría sido su guía por estos cortos 4 años
y quién le habría hablado del amor, la educación y la comprensión
sentí odio hacia mi misma...

Decidí acabar con todo de una vez
después de todo mi pequeña e inocente hija algún dia olvidaría lo ocurrido
y tenía una gran vida por delante para ser planeada y hecha a su gusto
tomé el arma, la presioné contra mis sienes logrando que el frío me invadiera
cerré aquella vista de un portazo y dí el ultimo disparo...

Pensé que iba al infierno, pero no fui
pude ir al cielo y tampoco estoy alla.
Mi alma, junto a la de mi infiel compañero vagan en protección de nuestra hija,
una chiquilla que aún sigue sin entender el repentino abandono de sus padres.

No hay comentarios:

Publicar un comentario