Reflejos
El rayo de luz que logras visualizar, pese a la nubosidad para brindarte calma
miércoles, 17 de octubre de 2012
Sueño Amargo
viernes, 7 de septiembre de 2012
Viaje en Tren
domingo, 10 de junio de 2012
Sólo vicios
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Espejo de Frenesí

Antes de verte, no veía nada.
Antes de sentirte, no sentía nada.
Antes de respirar tu olor, mi olfato no tenía sentido alguno.
Antes de tocarte, las puntas de mis dedos estaban heladas.
Antes de hablarte, mi voz era muda; y cuando emitía algún sonido no eran más que ahuyentadores graznidos.
Antes de ver la luz radiante que emana de tu ser, de oír la suave y dulce melodía de tu voz, de sentir tu delicado calor; no sabía lo que era el amor.
Besarte por primera vez fue pasión, ardor y dulzura.
Maravillas inmensas encerradas entre nuestros pequeños labios, entrelazándose e intercambiando cantidades desproporcionales de amor a gran escala; dejando todo atrás sin mirar a quién pueda juzgar este amor que me profesas entregando pequeños trozos de tu magnífica aura a través del aliento que me transmites en cada beso.
Estos lapsos de tiempo, compartiendo nuestros labios, fueron alargándose cada vez más y logrando ser más intensos en el avance de nuestros encuentros.
Los besos se volvieron mas intensos, al igual que los abrazos y mi sed aumentaba… mis manos se convirtieron en musas recorriendo y memorizando la silueta de tu cuerpo.
Quería tenerte cercana, quería sentirte mía, quería recorrer aquellos espacios que jamás recorrió nadie, estando tú y yo agarrados de la mano, olvidando los malos momentos.
Me era tan propio y familiar cada aroma que emanabas, que era difícil concentrarme en otra cosa aún cuando estaba debajo del agua y no respiraba; los jazmines primaverales de tu cabello, la dulce golosina de fresa de tu cuello, la intrigante miel de tus manos y finalmente, el olor profundo e hipnotizante a chocolate que provenía de tus hermosos labios.
Verte, tenerte a sola, ya se había convertido en una grave necesidad, sentirte en mis brazos, inofensiva, tan frágil y hermosa; con esa mirada que me calma y me transforma en el ser más dulce del planeta pero también en el depredador mas feroz al defenderte.
Tenerte en mi regazo era tan satisfactorio, que no conseguiría palabras para describir un sentimiento tan profundo. Después de cada espera de tiempo separados, anhelando el momento de encontrarnos de nuevo, besarnos apasionadamente, así yo podría sentir tu calor y llenarme de tu magia para entregarte mi amor físicamente, pues hasta ahora, mi alma era tuya y las palabras no bastaban.
Respirar el olor que provenía de los poros de tu lisa y blanca piel, envolviéndote entre mis brazos, haciéndote prisionera de ésta pasión; de la que ninguno de los dos estaba dispuesto a escapar.
Con mucha delicadeza, por primera vez me atrevía a rodar las tiras de tu pequeña blusa, despojándote de ella y dejando ver parte de tu pecho y abdomen.
Sentía que me volvía loco, cuando pensé que ya no podía enamorarme más de ti, me envolviste con aquella mirada inocente: “Tengo mucho miedo pero creo estar lista para dejar de ser niña y ser tuya”.
En ese momento, sentí que eras mi luna y mi sol; con aquello que pronunciaste te deseaba con locura pero también estaba aterrado de lastimarte de alguna manera.
Mis manos temblaban, con todo el cariño que te tengo y entre besos, te quité toda la ropa; admirando ese precioso y angelical cuerpo que se escondía debajo de un uniforme de secundaria.
Con la punta de mis dedos acariciaba tu espalda suavemente, mientras ya te hacía mía; eras parte de mi cuerpo, éramos uno… ¡Que maravilloso! ¡Ya eras mi mujer!
Recuerdo que poco te quejabas, no pretendía causarte ningún tipo de dolor. Hice lo correcto, te bajé el cielo para que tocaras las nubes a mi lado sintiendo lo mismo que sentía yo.
Lo que no sabías era que yo también me hacía tuyo. Me robabas el alma entre cada beso y con cada gemido te llevabas mi corazón en trozos. Contigo me sentía feliz como nunca lo había estado y hacerte el amor, la hazaña mas grande que en mi vida había tenido. Llenándome de completo furor, estando tan enamorado como nunca, en ese momento eras mi vida sólo quería tocarte, poseerte, hacerte mía.
Al terminar, vi tu cara de dulzura. La tierna niña de la que llevaba enamorado tanto tiempo era ahora, parte de mi ser. Entrelazados en un frenesí tan profundo y complejo como hermoso, te dejaste caer en la cama agradeciéndome con un inesperado, temeroso pero cariñoso beso.
Me acurruqué en tu pecho, quedándome dormido con el precioso sonido de tu corazón al bombear sangre, sintiendo que eras mas de lo que había pedido.
Sombras

Tras toda sombra hay una figura.
Sabemos que un ave vuela porque vemos su sombra en el suelo.
Muchas veces las sombras se ven sobre el agua.
Hay sombras de amor.
Hay sombras de una alegría que se encuentra inexistente.
Hay sombras de tristeza que abrieron paso a nuevas felicidades.
Hay sombras de grandes pasos dados.
Sombras de retroceso.
Nuestra sombra refleja nuestro paso hacia nuevas cosas, nuestros sentidos y forma de andar.
Con esto, podemos percibir las sensaciones siempre y cuando tengamos los sentidos dispuestos a encontrarlas.
Tenemos sombras en el alma, que nos hacen ver quienes fuimos; teniendo en cuenta los errores de esa sombre, para en el presente, hacer una nueva silueta de nuestra personalidad y tratar de perfeccionarnos con mucho esfuerzo.
Hay sombras que se encuentran escondidas en nuestro interior, ellas reflejan quienes somos realmente.
Tal vez, no podemos ver un ave cuando vuela muy alto en el cielo por la luz del sol, pero podemos ver su modo de volar, de abrir y cerrar sus alas, la altura a la que vuela y su velocidad al volar sólo con mirar al suelo y visualizar su majestuosa sombra.
miércoles, 18 de mayo de 2011
Retazos de Pasión

Dame un beso que me haga sentir que estas a mi lado
Dame un beso caliente y apasionado
Lento y apresurado
Sin importar quien nos esté mirando.
Mírame de frente y dime lo que sientes
Se elocuente, especial y valiente
Mírame a la cara, me tienes cautivada
Acúname en tus brazos y me tendrás enamorada
Ya no es un lujo, es un hambre corporal
Un encuentro que anhelo con desesperación
La pasión mutua de dos almas al estallar
El roce de dos pieles en una gran pasión.
¿Qué mas podrías tomar de mi?
Si ya todo lo tienes otorgado
Mi cuerpo esta adaptado a ti
Mi ser completo te he entregado
Tu cuerpo mi propiedad
Tu aire mi voluntad
Tu sed mi satisfacción
Y tu voz mi mejor canción
jueves, 16 de diciembre de 2010
Te Digo Adios

Cometer errores y asumirlos para estar bien consigo mismo, no es lo mismo que cometer un error y perder algo que se ama con locura.
Siempre estuve para ti y nunca me viste, siempre te amé y no me valoraste, siempre para mi fuiste el primero y yo para ti era lo ultimo, siempre fuiste mi prioridad y yo solo era una opción.
Inolvidable el día que te conocí, eras algo extraño pero sin darme cuenta me enamoré de ti solo al mirarte a los ojos… pensé imposible cualquier posibilidad entre nosotros pues, me considero muy voluble y te creía muy tranquilo para mi. Pero poco a poco entre citas todo fue fluyendo sin darnos cuenta y aprendí a quererte a pesar de nuestros defectos pero el cariño no era el mismo que yo otorgaba. Sin embargo, siempre estuve para ti y a veces solo me conformaba con escuchar tu voz.
Yo miraba a través de tus ojos y no tenía desviaciones, mientras tú me mirabas como el juguete al que estabas acostumbrado a manipular. Pero también me enseñaste a amarte, a conocer cada centímetro de tu cuerpo, cada parte de tus pensamientos, cada partícula de tu respiración, cada hebra de tu cabello, lo conocí todo, pude amarte tanto que te volviste lo único que me hacía sentirme viva, lo único que me hacia sentirme querida.
Ya el hecho de saber de ti era un motivo para sonreír en un día nublado, verte era mi razón de despertar y besarte mi sentido para respirar.
Sin embargo, poco a poco te dejé de importar porque habían cosas mas importantes para ti, con dignidad asumí la derrota y me decidí a aceptar tu amistad haciéndote saber que seguías siendo el amor de mi vida con toda propiedad.
Cometí un gran error serte “infiel” cuando ni te importaba mi amor, tu orgullo no te dejó ver mas allá para tomar en cuenta mis explicaciones y aún cuando fuiste tu quien decidió alejarse de mi y buscar otros rumbos, aún cuando ya no éramos nada. No me arrepiento de lo que hice pero tu actitud no fue la mas indicada, se supone que debería estar tranquila por devolverte el favor a todo el daño que me hiciste. Pero no, sigo enamorada de ti, nadie dijo que la entrega corporal significara específicamente la entrega emocional y yo te amo por sobre cualquier cosa en este mundo y, siendo tu habría perdonado cualquier cosa. Porque cuando en serio se quiere, se trata de entender y ponerse en el lugar del otro.
Imagino que estuviste por un tiempo buscando alguna excusa para alejarte de mi y ésta fue la perfecta, pues bien, esto tenía que suceder para yo por fin darme cuenta de que no eres para mi y que no eras quien yo pensaba, aquel del que estaba ciegamente enamorada, por quien moría y quien no era capaz de arriesgar NADA por mi. Se supone que al verte ya no sienta nada por ti, pero fue mucho lo compartido, nadie dijo que por el hecho de estar con otra persona haya podido olvidar tu olor, tu amor…
Te extraño y creo que siempre lo haré…
Te amo y siempre lo haré…
Cometí un error, lo asumí, me disculpé pero no me arrepentiré.


