miércoles, 17 de octubre de 2012

Sueño Amargo


Una noche tranquila… Había sido un largo día en la universidad, quehaceres, diligencias, conversaciones. Sí, había sido un día cansado. Ya había anochecido y mis males estaban por terminar. Me esperaba mi tibia cama, mi almohada y mi suave cobija para descansar y olvidarme de todo para empezar de nuevo al día siguiente.
Una ducha, ropa holgada, cabello limpio, liberada de estrés, un buen programa de TV (Hell’s Kitchen) y dispuesta a entregarme en un profundo sueño al apagar el televisor y quedar en la oscuridad de mi cuarto.
Cerré mis ojos respiré hondo sin recordar en qué momento llegué a quedarme profundamente dormida. La última vez que vi la hora antes de dormirme eran cerca de las 11:30 pm. Luego, mi conexión con Morfeo fue terriblemente interrumpida por sonidos constantes y cercanos de disparos. Al principio creí que se trataba de un sueño; pero cuando mi subconsciente reaccionó, me di cuenta que dichos sonidos podían provenir de una o dos cuadras adyacentes a mis residencias. Fueron en 2 renglones de tiempo; el primero, constó de aproximadamente 5 impactos y el segundo, con 7 u 8 sonidos de arma de fuego siendo percutadas.
No se si en ese momento fue una ventaja o todo lo contrario, pero con sus asonancias pude distinguir rápidamente que se trataba de un arma automática y pudo haberse trata de un Glock 9mm modelo 21 o 19 en su defecto.
También oí el rugir de varias motocicletas al mismo tiempo de los disparos, eran varias, 5 o 6 cuando mucho. A juzgar por el sonido se trataban de motores 150cc o 100cc a lo sumo. Desde que vi la rueda de prensa ofrecida por el Alcalde de mi ciudad el día de las elecciones Presidenciales el pasado 7 de Octubre no había sentido tanto miedo. No era miedo por mí y lo que pudiera sucederme, soy inmortal… Sino por lo que sucedía en mi entorno y como está decayendo la sociedad donde vivo en la cual ya ni se puede dormir tranquilo.
Con un terror que me respiraba en la nuca, inmóvil pero curiosa de saber que había sucedido decidí no cerrar la ventana para ver si lograba escuchar algo mas. E inevitablemente oí una de las cosas mas desagradables, una cosa desgarradora que puso mis vellos en punta; aquello era penetrante y me erizó desde la espalda con un sentimiento agrio y con un presentimiento hacia mi país nada bonito. EL LLANTO DE UNA MADRE.
No estoy al tanto de saber como llegó, quién era, donde se encontraba y cómo había llegado tan rápido. Pero eran gritos, gemidos y lamentos que se escuchaban en toda la zona. Miré mi reloj, y eran exactamente las 12:38 am. Me sentí horrorizada y creo que hasta sudé frío. Frases abrumadoras salían con dolor desde su interior expresando “Hijo mío no me dejes”, “Alguien que me ayude”, “Dios mío no te lo lleves”, “Virgencita no te lleves a mi muchacho”, “Desgraciados van a pagar esto”… entre tantos otros términos coloquiales, llenos de ira y dolor que no puedo colocar acá debido a que rompen con algunas reglas de lenguaje, moral y buenas costumbres.
No soy sentimentalista, pero fue algo que tocó partes de mis sentidos que hacía tiempo que no ejercitaba. Fue una experiencia agria totalmente. Sentí pena por aquella señora, hoy fue ella, mañana puede ser cualquier conocido o familiar. Lamentablemente esto es lo que se vive en mi país, VENEZUELA. Dios nos guarde.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Viaje en Tren


Difícil muchas veces es creer que tenemos problemas pequeños, sí, son pequeños comparados con los de muchas otras personas.
No hace muchos días venía de un entrenamiento para un empleo nuevo, tomé el metro en la california y mi destino era la estación plaza sucre para llegar a mi casa. En total debía recorrer 18 estaciones de 2 minutos en cada una aproximadamente sin sumar el retraso que había a esa hora en la línea 1. Eran las 5:30 pm y yo debía luchar por sentarme dentro del vagón que se encontraba full ya que tenía un fuerte dolor en una pierna debido a mi enfermedad.
Yo en ese momento iba calculando en mi mente como pagar todos mis gastos con el poco dinero que tenia. No me alcanzaba para nada evidentemente…  En enfrasque en eso unos 20 minutos sin pensar en nada mas, aún omitiendo el dolor que no me permitía movilizar mi pierna. En todo momento estuve pensativa esperando que resolvieran el retraso en los trenes para que pudiera seguir avanzando. 
De pronto, en Chacaíto, milagrosamente el chico que estaba sentado frente a mi se levantó de su asiento para quedarse en esa estación. Logré al fin sentarme, aunque con un poco de dificultad pero ya me sentía mejor. Me dispuse a mirar mi celular para percatarme de la hora y en eso vi al frente y había un señor  sentado al lado de las puertas del vagón.
Reflejaba cansancio y un sentimiento de pena bastante extremo. Tenía un físico muy parecido a mi profesor de Formación Humano Cristiana II. ¡Vaya coincidencia! Es que hasta la barba era muy parecida… Su mirada era casi fúnebre, cargaba puesta una franela azul clara sucia y desgastada, con un jean muy sucio y rasgado en los ruedos. No me detuve mucho en eso  porque cualquiera puede tener la ropa así, un albañil, un obrero, un constructor o un mecánico. Cuando iba a quitarle la mirada de encima noté que llevaba consigo un par de muletas y que se sentaba de una manera un tanto incómoda, igual que yo.
Noté a una señora que se quejaba de mi por ser joven y estar sentada: “Lo que uno tiene que calarse de los jóvenes de hoy en día”. Sin saber el por qué yo estaba sentada en lugar de cederle mi puesto a alguien mas. “Lo peor de todo es que se hacen los sordos”. A palabras necias oídos sordos, me dije a mi misma. No le tomé importancia, de todos modos dijera lo que dijera no me iba a parar, aunque ya había sido etiquetada por medio vagón como La carajita maleducada y egoísta que no cede el puesto. Aunque me pareció en algún momento que la señora que estaba armando esa “revolución” estaba mucho mas saludable que yo, ya que tenía tanto vigor en la lengua y a mi el dolor apenas me dejaba aguantar las lágrimas, nada mas quería llegar a mi casa.
A mi izquierda, diagonal a mi asiento; se encontraba una chica, por su aspecto era contemporánea conmigo, iba vestida como para alguna actividad física. Llevaba un morral grande y una cartera pequeña de medio lado. Iba revisando su celular (que era igual al mío), mientras leía y escribía brotaban lágrimas de sus ojos, me produjo tristeza, me di cuenta en ese momento que aunque ella era ella y yo era yo, ella era blanca y yo morena, que ella tenía el cabello largo y yo corto, éramos iguales, teníamos preocupaciones. De igual modo, se secaba las lágrimas inmediatamente, igual que yo y trataba de mantener una buena cara. Me explico, suele suceder que cuando lloras en el metro, las 120 personas (aprox.) que se encuentren en el vagón te miran fijamente. Entonces, es preferible no demostrar un coño, porque no lo hacen por ayudarte sino por curiosear.
Por último, logré ver a una muchacha de unos 23 años cuando mucho. Cabello crespo, piel oscura, vestida con una blusa blanca, no vi su pantalón porque me encontraba un poco lejos de ella y había mucha gente obstaculizando mi vista.
Tenía un bebé de meses en los brazos que lloraba por el calor que hacía y su llanto incomodaba a algunos, la chica trataba de distraerlo de todas las maneras pero el bebé seguía llorando debido a que el calor era inclemente. (Olvidé mencionar antes que el aire acondicionado del vagón estaba averiado).
Sorprendentemente nadie le daba el puesto a la muchacha y su bebé era bien gordito, por lo tanto, pesaba… ya íbamos por capitolio y nada que se vaciaba el tren!
La señora que mencioné antes, seguía reclamándome con indirectas que no le di el puesto, en vez de pedirle a alguna otra persona (un hombre) que le diera el puesto a la muchacha con su pequeño. No, es más fácil formar peo por capricho que formarlo para ayudar realmente a alguien.
La muchacha lo hacía reír y enseguida lloraba, sacaba cantidades de teteros, cada uno con un contenido diferente, hasta que el niño se quedó dormido, en Caño Amarillo un muchacho bien amable que iba dormido, al despertar le dio el puesto a la muchacha que ya tenía los brazos cansados por el peso del niño y de la pañalera.
La vieja seguía enfrente de mí cada vez con indirectas más fuertes. Por lo que logré escuchar vivía en Propatria. Yo me bajaba 2 estaciones antes que ella. El operador del tren anunció mi estación ¡POR FIN! “Que tengan muy buenas noches señores usuarios, Estación Plaza Sucre”. Sentí que había escuchado a Dios en ese momento. Eran las 7:00 pm. Me levanté con dificultad, fui caminando a las puertas pero cojeando por el dolor, cuando se detuvo el tren y abrió las puertas salí del tren y me fui. De ahí me tocaba caminar como media hora hasta mi casa con ese desgraciado dolor que ya me tenía el fémur destrozado.
Al llegar a mi casa decidí escribir toda esta vivencia. Son cosas que suceden a diario y nadie las analiza. Nadie sabe las goteras que caen en otras casas. Y TODOS tenemos problemas pero debemos ser considerados con los demás porque no sabemos si sus problemas son mayores a los nuestros.  

domingo, 10 de junio de 2012

Sólo vicios


Si nos podemos a pensar, las personas que tienen vicios es porque carecen de algo…
De un familiar esencial que murió.
De un amor.
De un amor familiar que jamás tuvieron.
De afecto.
De apoyo.
Personas que tuvieron que guerrear solas y meterle el pecho a la vida porque, si ellos mismos no lo hacían; nadie mas lo haría por ellos.
A esta conclusión quiero acotar que a causa de todos los anteriores me entregué al cigarrillo y al alcohol, a pesar de tener una enfermedad que esta desgraciándome la vida y ese tipo de cosas son precisamente las que debo evitar si quiero tener una vida larga a pesar de el problema de salud que me consume.
Pues, son mi único apoyo, mi único refugio, ellos dos quedaron cuando todos me dieron la espalda. No es rebeldía, no es estupidez, es el simple hecho de que la soledad me carcome y no poder hacer nada al respecto; pues al sentir de que te encuentras aislado de todo y que cada intento por tener una compañía termina en fracaso y la mayoría de los casos duele descomunalmente.
Pero lamentablemente vivimos en una sociedad que si algo no nos duele, no aprendemos de eso.
Como diría un profesor muy respetado por mi, “Viene un coñazo grande de la humanidad, sufrimos tanto porque debemos llorar las perdidas incluso antes de tenerlas, porque será tan grande el golpe, que en el momento no habrá chance para llorar”.
Sí, debemos llorar, pero limitar el tiempo de llanto y aprender a controlarlo. Una cosa es el dolor y otra muy diferente es el sufrimiento. Queremos encadenarnos tanto a un dolor que sufrimos y en ocasiones no nos damos cuenta por qué.
Nos unimos tanto al dolor que llegamos a un punto en el que el sufrimiento se vuelve algo normal y en algunos casos, hasta placentero.
Por eso es menester que aprendamos a querernos a nosotros mismos, y aunque suene raro, muchas veces es mas sencillo amar a otros que amarnos a nosotros mismos. 

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Espejo de Frenesí


Antes de verte, no veía nada.

Antes de sentirte, no sentía nada.

Antes de respirar tu olor, mi olfato no tenía sentido alguno.

Antes de tocarte, las puntas de mis dedos estaban heladas.

Antes de hablarte, mi voz era muda; y cuando emitía algún sonido no eran más que ahuyentadores graznidos.

Antes de ver la luz radiante que emana de tu ser, de oír la suave y dulce melodía de tu voz, de sentir tu delicado calor; no sabía lo que era el amor.

Besarte por primera vez fue pasión, ardor y dulzura.

Maravillas inmensas encerradas entre nuestros pequeños labios, entrelazándose e intercambiando cantidades desproporcionales de amor a gran escala; dejando todo atrás sin mirar a quién pueda juzgar este amor que me profesas entregando pequeños trozos de tu magnífica aura a través del aliento que me transmites en cada beso.

Estos lapsos de tiempo, compartiendo nuestros labios, fueron alargándose cada vez más y logrando ser más intensos en el avance de nuestros encuentros.

Los besos se volvieron mas intensos, al igual que los abrazos y mi sed aumentaba… mis manos se convirtieron en musas recorriendo y memorizando la silueta de tu cuerpo.

Quería tenerte cercana, quería sentirte mía, quería recorrer aquellos espacios que jamás recorrió nadie, estando tú y yo agarrados de la mano, olvidando los malos momentos.

Me era tan propio y familiar cada aroma que emanabas, que era difícil concentrarme en otra cosa aún cuando estaba debajo del agua y no respiraba; los jazmines primaverales de tu cabello, la dulce golosina de fresa de tu cuello, la intrigante miel de tus manos y finalmente, el olor profundo e hipnotizante a chocolate que provenía de tus hermosos labios.

Verte, tenerte a sola, ya se había convertido en una grave necesidad, sentirte en mis brazos, inofensiva, tan frágil y hermosa; con esa mirada que me calma y me transforma en el ser más dulce del planeta pero también en el depredador mas feroz al defenderte.

Tenerte en mi regazo era tan satisfactorio, que no conseguiría palabras para describir un sentimiento tan profundo. Después de cada espera de tiempo separados, anhelando el momento de encontrarnos de nuevo, besarnos apasionadamente, así yo podría sentir tu calor y llenarme de tu magia para entregarte mi amor físicamente, pues hasta ahora, mi alma era tuya y las palabras no bastaban.

Respirar el olor que provenía de los poros de tu lisa y blanca piel, envolviéndote entre mis brazos, haciéndote prisionera de ésta pasión; de la que ninguno de los dos estaba dispuesto a escapar.

Con mucha delicadeza, por primera vez me atrevía a rodar las tiras de tu pequeña blusa, despojándote de ella y dejando ver parte de tu pecho y abdomen.

Sentía que me volvía loco, cuando pensé que ya no podía enamorarme más de ti, me envolviste con aquella mirada inocente: “Tengo mucho miedo pero creo estar lista para dejar de ser niña y ser tuya”.

En ese momento, sentí que eras mi luna y mi sol; con aquello que pronunciaste te deseaba con locura pero también estaba aterrado de lastimarte de alguna manera.

Mis manos temblaban, con todo el cariño que te tengo y entre besos, te quité toda la ropa; admirando ese precioso y angelical cuerpo que se escondía debajo de un uniforme de secundaria.

Con la punta de mis dedos acariciaba tu espalda suavemente, mientras ya te hacía mía; eras parte de mi cuerpo, éramos uno… ¡Que maravilloso! ¡Ya eras mi mujer!

Recuerdo que poco te quejabas, no pretendía causarte ningún tipo de dolor. Hice lo correcto, te bajé el cielo para que tocaras las nubes a mi lado sintiendo lo mismo que sentía yo.

Lo que no sabías era que yo también me hacía tuyo. Me robabas el alma entre cada beso y con cada gemido te llevabas mi corazón en trozos. Contigo me sentía feliz como nunca lo había estado y hacerte el amor, la hazaña mas grande que en mi vida había tenido. Llenándome de completo furor, estando tan enamorado como nunca, en ese momento eras mi vida sólo quería tocarte, poseerte, hacerte mía.

Al terminar, vi tu cara de dulzura. La tierna niña de la que llevaba enamorado tanto tiempo era ahora, parte de mi ser. Entrelazados en un frenesí tan profundo y complejo como hermoso, te dejaste caer en la cama agradeciéndome con un inesperado, temeroso pero cariñoso beso.

Me acurruqué en tu pecho, quedándome dormido con el precioso sonido de tu corazón al bombear sangre, sintiendo que eras mas de lo que había pedido.

Sombras


Tras toda sombra hay una figura.

Sabemos que un ave vuela porque vemos su sombra en el suelo.

Muchas veces las sombras se ven sobre el agua.

Hay sombras de amor.

Hay sombras de una alegría que se encuentra inexistente.

Hay sombras de tristeza que abrieron paso a nuevas felicidades.

Hay sombras de grandes pasos dados.

Sombras de retroceso.

Nuestra sombra refleja nuestro paso hacia nuevas cosas, nuestros sentidos y forma de andar.

Con esto, podemos percibir las sensaciones siempre y cuando tengamos los sentidos dispuestos a encontrarlas.

Tenemos sombras en el alma, que nos hacen ver quienes fuimos; teniendo en cuenta los errores de esa sombre, para en el presente, hacer una nueva silueta de nuestra personalidad y tratar de perfeccionarnos con mucho esfuerzo.

Hay sombras que se encuentran escondidas en nuestro interior, ellas reflejan quienes somos realmente.

Tal vez, no podemos ver un ave cuando vuela muy alto en el cielo por la luz del sol, pero podemos ver su modo de volar, de abrir y cerrar sus alas, la altura a la que vuela y su velocidad al volar sólo con mirar al suelo y visualizar su majestuosa sombra.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Retazos de Pasión


Dame un beso que me haga sentir que estas a mi lado

Dame un beso caliente y apasionado

Lento y apresurado

Sin importar quien nos esté mirando.


Mírame de frente y dime lo que sientes

Se elocuente, especial y valiente

Mírame a la cara, me tienes cautivada

Acúname en tus brazos y me tendrás enamorada


Ya no es un lujo, es un hambre corporal

Un encuentro que anhelo con desesperación

La pasión mutua de dos almas al estallar

El roce de dos pieles en una gran pasión.


¿Qué mas podrías tomar de mi?

Si ya todo lo tienes otorgado

Mi cuerpo esta adaptado a ti

Mi ser completo te he entregado


Tu cuerpo mi propiedad

Tu aire mi voluntad

Tu sed mi satisfacción

Y tu voz mi mejor canción

jueves, 16 de diciembre de 2010

Te Digo Adios


Cometer errores y asumirlos para estar bien consigo mismo, no es lo mismo que cometer un error y perder algo que se ama con locura.

Siempre estuve para ti y nunca me viste, siempre te amé y no me valoraste, siempre para mi fuiste el primero y yo para ti era lo ultimo, siempre fuiste mi prioridad y yo solo era una opción.

Inolvidable el día que te conocí, eras algo extraño pero sin darme cuenta me enamoré de ti solo al mirarte a los ojos… pensé imposible cualquier posibilidad entre nosotros pues, me considero muy voluble y te creía muy tranquilo para mi. Pero poco a poco entre citas todo fue fluyendo sin darnos cuenta y aprendí a quererte a pesar de nuestros defectos pero el cariño no era el mismo que yo otorgaba. Sin embargo, siempre estuve para ti y a veces solo me conformaba con escuchar tu voz.

Yo miraba a través de tus ojos y no tenía desviaciones, mientras tú me mirabas como el juguete al que estabas acostumbrado a manipular. Pero también me enseñaste a amarte, a conocer cada centímetro de tu cuerpo, cada parte de tus pensamientos, cada partícula de tu respiración, cada hebra de tu cabello, lo conocí todo, pude amarte tanto que te volviste lo único que me hacía sentirme viva, lo único que me hacia sentirme querida.

Ya el hecho de saber de ti era un motivo para sonreír en un día nublado, verte era mi razón de despertar y besarte mi sentido para respirar.

Sin embargo, poco a poco te dejé de importar porque habían cosas mas importantes para ti, con dignidad asumí la derrota y me decidí a aceptar tu amistad haciéndote saber que seguías siendo el amor de mi vida con toda propiedad.

Cometí un gran error serte “infiel” cuando ni te importaba mi amor, tu orgullo no te dejó ver mas allá para tomar en cuenta mis explicaciones y aún cuando fuiste tu quien decidió alejarse de mi y buscar otros rumbos, aún cuando ya no éramos nada. No me arrepiento de lo que hice pero tu actitud no fue la mas indicada, se supone que debería estar tranquila por devolverte el favor a todo el daño que me hiciste. Pero no, sigo enamorada de ti, nadie dijo que la entrega corporal significara específicamente la entrega emocional y yo te amo por sobre cualquier cosa en este mundo y, siendo tu habría perdonado cualquier cosa. Porque cuando en serio se quiere, se trata de entender y ponerse en el lugar del otro.

Imagino que estuviste por un tiempo buscando alguna excusa para alejarte de mi y ésta fue la perfecta, pues bien, esto tenía que suceder para yo por fin darme cuenta de que no eres para mi y que no eras quien yo pensaba, aquel del que estaba ciegamente enamorada, por quien moría y quien no era capaz de arriesgar NADA por mi. Se supone que al verte ya no sienta nada por ti, pero fue mucho lo compartido, nadie dijo que por el hecho de estar con otra persona haya podido olvidar tu olor, tu amor…

Te extraño y creo que siempre lo haré…

Te amo y siempre lo haré…

Cometí un error, lo asumí, me disculpé pero no me arrepentiré.