
Tras toda sombra hay una figura.
Sabemos que un ave vuela porque vemos su sombra en el suelo.
Muchas veces las sombras se ven sobre el agua.
Hay sombras de amor.
Hay sombras de una alegría que se encuentra inexistente.
Hay sombras de tristeza que abrieron paso a nuevas felicidades.
Hay sombras de grandes pasos dados.
Sombras de retroceso.
Nuestra sombra refleja nuestro paso hacia nuevas cosas, nuestros sentidos y forma de andar.
Con esto, podemos percibir las sensaciones siempre y cuando tengamos los sentidos dispuestos a encontrarlas.
Tenemos sombras en el alma, que nos hacen ver quienes fuimos; teniendo en cuenta los errores de esa sombre, para en el presente, hacer una nueva silueta de nuestra personalidad y tratar de perfeccionarnos con mucho esfuerzo.
Hay sombras que se encuentran escondidas en nuestro interior, ellas reflejan quienes somos realmente.
Tal vez, no podemos ver un ave cuando vuela muy alto en el cielo por la luz del sol, pero podemos ver su modo de volar, de abrir y cerrar sus alas, la altura a la que vuela y su velocidad al volar sólo con mirar al suelo y visualizar su majestuosa sombra.
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