Si nos podemos a pensar, las personas que tienen vicios es
porque carecen de algo…
De un familiar esencial que murió.
De un amor.
De un amor familiar que jamás tuvieron.
De afecto.
De apoyo.
Personas que tuvieron que guerrear solas y meterle el pecho
a la vida porque, si ellos mismos no lo hacían; nadie mas lo haría por ellos.
A esta conclusión quiero acotar que a causa de todos los
anteriores me entregué al cigarrillo y al alcohol, a pesar de tener una
enfermedad que esta desgraciándome la vida y ese tipo de cosas son
precisamente las que debo evitar si quiero tener una vida larga a pesar de el
problema de salud que me consume.
Pues, son mi único apoyo, mi único refugio, ellos dos
quedaron cuando todos me dieron la espalda. No es rebeldía, no es estupidez, es
el simple hecho de que la soledad me carcome y no poder hacer nada al respecto;
pues al sentir de que te encuentras aislado de todo y que cada intento por
tener una compañía termina en fracaso y la mayoría de los casos duele
descomunalmente.
Pero lamentablemente vivimos en una sociedad que si algo no
nos duele, no aprendemos de eso.
Como diría un profesor muy respetado por mi, “Viene un
coñazo grande de la humanidad, sufrimos tanto porque debemos llorar las
perdidas incluso antes de tenerlas, porque será tan grande el golpe, que en el
momento no habrá chance para llorar”.
Sí, debemos llorar, pero limitar el tiempo de llanto y
aprender a controlarlo. Una cosa es el dolor y otra muy diferente es el
sufrimiento. Queremos encadenarnos tanto a un dolor que sufrimos y en ocasiones
no nos damos cuenta por qué.
Nos unimos tanto al dolor que llegamos a un punto en el que
el sufrimiento se vuelve algo normal y en algunos casos, hasta placentero.
Por eso es menester que aprendamos a querernos a nosotros
mismos, y aunque suene raro, muchas veces es mas sencillo amar a otros que
amarnos a nosotros mismos.

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