
Aquí estoy,
dándole vida a mi imaginación con mis juguetes rotos.
Aislada por un momento de todo aquello que me aterra, que rompe mis sueños, que me hace derramar mis lágrimas envejeciendo mi inocente rostro, agriando mi pequeña sonrisa.
Veo entre ojos pasar a mi verdugo de un lado a otro. Recibir sus castigos me ha hecho conocerlo, ver como es y conocer cada uno de sus pasos...
Miro como camina de un lado a otro dejando ver su ira innecesaria entre sus gritos...
No lo veo de frente, mi temor no me deja observar completamente la fisonomía de quién sin piedad alguna me maltrata.
Mi alma se ha desvanecido entre llantos y sufrimientos, esperando la llegada de una calma que no llega, simplemente me encuentro sola, preparada a cada momento para recibir castigos que no merezco.
Ya no aguanto un minuto mas, mis penas están por estallar, mi tristeza me abarrota, al mismo tiempo que el dolor en mi cuerpecito de aguantar golpes por cosas que a mi edad ni siquiera entiendo me llega a los huesos.
Creí en un Dios pero ya no... mis fuerzas han culminado, no creo que sea justo que mi propia madre se haya convertido en mi verdugo.
Entender me cuesta, que violen y maltraten mi cuerpo sin que nadie me defienda, soy chiquita...
¿A caso no hay nadie que me comprenda?
Lo que me hacen duele... jugar es lo que quiero, amor es lo que anhelo.
Después de estos pensamientos rápidamente regreso a mi realidad, a lo lejos oigo gritos... mi pesadilla está por comenzar.
A los 8 años entender lo que es lo que es el abuso sexual no creo que sea normal, aún
encontrándonos en esta sociedad. No se si a los demás niños les ha pasado lo que a mi
pues, no he podido escapar de aqui. Salir a jugar no he podido, en una jaula como un animal me han tenido.
Si nacer fue mi pecado pues quisiera haber nacido en un lugar donde me hubiesen deseado.
Entre cada moretón puedo ver pequeños retazos de mi blanca piel, ya escasa puedo verla...
Esto está acabando conmigo, ya no resisto estos castigos.
Recuerdo las veces en que mi mamá rara vez está contenta, esto se basa en que a casa varios hombres vengan. Me dejan salir de la jaula y al cuarto de mami me llevan. Hacen de mi un trapo, obteniendo su placer atándome como un esclavo. Irrespetando mi cuerpecito mientras ellos disfrutan y uno a uno a la fuerza me hace suya. Ya, cuando todo termina mami cuenta el dinero que por mi servicio le han dejado, pero no le importa las lágrimas que yo he derramado, ni el dolor que siento, pues algunos en ese acto por rehusarme me han pegado.
Una gota de agua salada roza mi mejilla, tras despertar de esta pesadilla y volver a ver mis juguetes rotos, mi madre esta frente a mi hecha fuego, no hay dinero en casa y eso la tiene furiosa.
Dice que es mi culpa, que soy poca cosa. Comienza de nuevo a golpearme sin contemplación alguna, mi cuerpo ya destrozado deja sólo pocos respiros... Estoy mareada, no coordino con mi mente.
No se que parte de mi cuerpo es la que me duele, en mi cabeza algo húmedo siento, toco con mis dedos y mucha sangre en mi mano veo. Borrosos los ojos llenos de miedo de mi madre observo.
Este es mi último aliento, fuerzas para seguir viviendo ya no tengo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario