
Quisiera decirte tantas cosas…
Abrazarte tan fuerte…
Mirarte a los ojos sin que ya nada me detenga.
Me ahogo, mi mente entra en desesperación cuando no se de ti.
La soledad me agobia, la obsesión me arruina, sin explicación alguna te alejas, inexplicablemente juegas conmigo, me ilusionas y me dejas caer.
Sabes lo mucho que significas para mi y tal vez por eso me destrozas, yo sería tan feliz sólo con un pedacito de ti, de tu ser, de tu voz… algo que me garantice que me amas casi tanto como yo a ti.
No se trata de ver el siglo en el que estamos ni todo lo que ha sucedido antes, déjame enseñarte que estuve equivocada cuando te dejé ir, déjame hacerte ver que las cosas no son como crees… déjame quererte como te lo mereces porque se que tú al igual que yo has sufrido graves heridas. Entonces, déjame curar tus heridas, déjame llevar el peso de tus hombros, déjame ver tus ojos en cada despertar y sentir tu respiración en la parte trasera de mi cuello todas las mañanas, prometo conformarme con eso y hacerte feliz cuando lo desees.
Deja de esconderte, bailemos pues, al ritmo de mi danza, la danza de este amor que ya no puedo seguir cargando al menos que quieras compartirlo conmigo. Si no vienes pronto por mi y por este infinito cariño simplemente se irá debilitando al igual que mis fuerzas para esperarte.
Si no estás dispuesto a asumirme como lo hiciste antes, al llenarme de felicidad entonces, mira mis pupilas y con profunda sinceridad termina de agotar la potencia de mi alma para destruirme al no corresponder al furor de mis sentimientos.
¡Mírame!
Me he puesto completamente de rodillas ante ti, no me importa nada mas, como un beso tuyo no ansío nada mas.
Tómame o déjame, la decisión ésta situación transformará.
Hazlo pronto, mi tiempo está por terminar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario